martes, 13 de enero de 2026

El Bernabéu y los cuatro tipos de vida

Imagen creada por Á. Abellán-García con Nano Banana Pro (13.01.2016).

La Academia de Platón atribuye a Pitágoras la invención del término «filosofía», así como la comparación de los Juegos Olímpicos con los tres tipos de vida. A los juegos acuden quienes van a comerciar, pues buscan la riqueza; acuden los que compiten entre sí para ganar el aplauso y la fama; y acuden los que van a «ver y observar cuidadosamente», es decir, los «teóricos». Éstos últimos, desinteresados de sí mismos, que disfrutan captando el sentido de lo que se despliega ante sus ojos, representan la mejor forma de vida, la más noble, la del «filósofo».

Leo el chat de whats de mis colegas aficionados a la champions y descubro un cuarto tipo de vida. La del opinador. Afanado en fingir que sabe lo que no sabe, se desespera ante la ignorancia, la inutilidad y los vicios de entrenadores, presidentes y jugadores. Pareciera, a ratos, que el destino del mundo depende de que todos los profesionales entiendan, de una maldita vez, lo que a él, aficionado, le parece evidente.

Ahora que no nos oye nadie, te confieso que yo vivo, un poco, cada una de esas cuatro vidas. Por eso sé, en primera persona del singular, que la del teórico es la mejor forma de vida. A veces, corro el riesgo de olvidarlo, y entonces tomo doble medicina: recuerdo cuando mis padres nos llevaron a mi hermana y a mí, por vez primera, al Bernabéu; y recuerdo cuando mi ahijada me pidió, por primera vez, que la llevara al Bernabéu.

Un ilustre romano, parafraseando a Aristóteles, medita sobre el asunto: «Es indecoroso que viajemos con gran esfuerzo para ver a hombres que imitan a mujeres y esclavos y a individuos que luchan y corren, y que, sin embargo, no consideremos que constituye un deber contemplar la naturaleza de los entes y la verdad, sin necesidad de pago alguno». 

Deduzco que, en su época, contemplar la naturaleza salía gratis y quedaba cerca. Deduzco también que a este romano no le gustaría ese «complejo sistema de entes» llamado fútbol.

jueves, 8 de enero de 2026

Prólogo a "El espacio habitado. Arquitectura y narrativa"

El volumen que he tenido el honor de prologar es el fruto madurado del VII Congreso Internacional Imagen y Reconocimiento (SIMUFV 2025), que llevó por lema “Arquitectura y Narrativa”. Organizado por el Grupo Estable de Investigación Imaginación y Mundos Posibles de la Universidad Francisco de Vitoria, el congreso reunió a arquitectos, filósofos, narratólogos y creadores visuales en torno a una convicción compartida: que toda forma arquitectónica es también una forma de relato, y que todo espacio habitado encierra una poética del sentido. A lo largo de los días del congreso se fueron tejiendo correspondencias entre disciplinas que, lejos de enfrentarse, dialogan.

El resultado es este volumen, coordinado por mis colegas Emilio Delgado Martos y Carola Díaz de Lope Díaz, está tejido con aportaciones originales realizadas con posterioridad al congreso. El GEI Imaginación y Mundos Posibles nació con esta vocación. Nuestro trabajo se centra en comprender cómo los distintos dispositivos culturales contemporáneos —edificios, novelas, videojuegos, películas, periódicos— se configuran como modos de interpretación del mundo, como mediaciones simbólicas entre la experiencia vivida y los horizontes de sentido.

jueves, 3 de julio de 2025

Breve homenaje a Javier Mula: «¡Oh, capitán, mi capitán!»

Javier Mula en el programa Becas Europa, del que fue formador co-fundador.


Ha ocurrido. Maese Mula se jubila, dejando un vacío y un silencio en el campus de la Universidad Francisco de Vitoria que ningún otro cuerpo, ninguna otra música, podrá reemplazar. Su modo de retirarse, como sus modos en tantas otras ocasiones, nos deja un modelo de elegancia, humildad y sabiduría divina que nadie podrá imitar. No encuentro palabras para este momento; pero las tuve para otro anterior. Preparaba entonces mi proyecto de titularidad y me sentí moralmente impelido a incluir un capítulo biográfico para contar episodios como los que ahora siguen. Sirvan estos recuerdos, en la raíz de mi vocación docente, para agradecer al Padre por la vida de uno de mis maestros.

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domingo, 22 de junio de 2025

Soledad y conversación en la cabaña de Thoreau, junto al lago Walden

Vista del Lago de Walden, Wikipedia.org.

María Cano Bonilla impartió el pasado jueves una sugerente master class sobre «La conversación» en la Escuela Wander, de la consultora Soulsight (19.06.2025). María rescató la cuarta voz de «conversación» en el DRAE, «habitación», y nos animó a entrar en esa morada. Allí contemplamos las tres sillas que Henry David Thoreau decía tener en su legendaria cabaña de Walden: «una para la soledad, dos para la amistad, tres para la sociedad» (Civil disobedience, 1849).

Cada silla simboliza para Thoreau un espacio, un tiempo y un tipo de relación. María sugirió además que cada silla nos habla de un tipo de conversación; y que necesitamos de la interacción entre las tres sillas para alcanzar nuestro equilibro vital. Necesitamos soledad (conversar nosotros mismos); necesitamos amistad (conversar con otro, pero íntimo); necesitamos sociedad (conversación pública).

Tanto el sentido común como la investigación científica nos hace ver que hoy, en comparación con la época de Thoreau, abusamos de la tercera silla, la publicidad: sirva de ejemplo nuestra presencia en redes sociales digitales. También parece claro que convivimos mal con la primera silla: el silencio y la soledad nos parecen aburridas, tal vez temidas.

El coloquio público que siguió a la master class, aún en Wander y en streaming, fue muy animado. El coloquio sobre el coloquio, ya en terraza y con cervezas, en mayor intimidad, estuvo aún mejor. El diálogo peripatético entre María y yo quedó truncado al llegar el metro a mi estación. Si no es por María, no sé hasta dónde me hubiera desviado nuestra conversación. Me bajé mientras tratada de responder a la pregunta: «¿Qué nos faltó abordar sobre el tema de la conversación?»

martes, 25 de febrero de 2025

“Sentir gratitud, saber a quién agradecer y saber cómo agradecer”


"Durante esta semana ustedes han reflexionado y vivido ese hermoso dinamismo del ser humano que arranca con la experiencia gozosa de encuentro, que forma o renueva en nosotros unas convicciones, que a su vez orientan e inspiran las decisiones importantes de nuestra vida. Ese es ciertamente el dinamismo del ser humano. Ahora bien, ese dinamismo atesora un ingrediente secreto que es necesario, pero que muchas veces pasa inadvertido. Ese ingrediente es el agradecimiento, y tiene tres momentos: sentir gratitud, buscar a quién agradecer y saber cómo agradecer.

Decía Chesterton que la prueba de toda felicidad es el agradecimiento. Fíjense bien: no la satisfacción por un trabajo bien hecho, sino el agradecimiento. ¿Cuál es la diferencia? Estamos satisfechos de lo que nosotros hemos logrado. Estamos satisfechos cuando alcanzamos los resultados esperados, o cuando recibimos un salario justo. La satisfacción es legítima, pero esconde todavía cierto repliegue sobre uno mismo, y nos mantiene en la lógica del tener o acumular cosas o experiencias. Cuando no estamos satisfechos, buscamos acumular lo que necesitamos para satisfacernos. Cuando estamos satisfechos, descansamos como quien ya lo ha logrado todo; y corremos el riesgo de abandonar la tensión propia de esta vida.